La presidenta del colectivo Memoria, Verdad y Justicia de Acapulco, Socorro Gil Guzmán, informó que autoridades municipales solicitaron retirar las fotografías de personas desaparecidas colocadas en el quiosco del zócalo de Acapulco, con motivo de la realización de la Feria del Libro de Acapulco 2026, que comenzó este miércoles.
@Fonema / Redacción
Aunque las madres buscadoras accedieron a retirar temporalmente las imágenes, expresaron su inconformidad al señalar que no fueron incluidas en el programa del encuentro cultural. Las fotografías permanecen actualmente bajo resguardo.
En entrevista, Gil Guzmán explicó que continúa a la espera de los resultados de estudios genéticos para determinar si unos restos encontrados recientemente en las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) de Acapulco corresponden a su hijo, Jhonatan Guadalupe Romero Gil, desaparecido el 5 de diciembre de 2018 en el centro de Acapulco.
La activista manifestó su sorpresa al enterarse de que dichos restos fueron incorporados recientemente a los registros del Semefo, pues aseguró que desde la desaparición de su hijo ella y su hija han revisado de manera constante las fotografías y archivos forenses sin encontrar antes esas evidencias.
Doña Socorro indicó que los restos presentan características físicas similares a las de su hijo, particularmente una ausencia de cráneo sobre la ceja izquierda.
“Mi hijo tiene una falta de cráneo en la cabeza, arriba de la ceja izquierda, y los restos que encontramos en Semefo tienen la misma falta de cráneo. Sería demasiada coincidencia que alguien tuviera la misma falta de cráneo, es como un hueco”, expresó.
Gil Guzmán recordó que el caso comenzó a recibir mayor atención por parte de las autoridades mexicanas luego de que el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) iniciara el seguimiento correspondiente.
Explicó que, derivado de la intervención de la Comisión Nacional de Búsqueda y de nuevas brigadas de búsqueda en vida, fue posible localizar los restos durante una visita realizada al Semefo en abril pasado.
La activista agregó que, tras el hallazgo, se notificó a la ONU, organismo que solicitó al Estado mexicano agilizar las confrontas genéticas necesarias para esclarecer la identidad de los restos en el menor tiempo posible.