La vejez también merece espacios para vivir, aprender y disfrutar
Por años, hablar de adultos mayores en México significó pensar únicamente en asilos, casas de retiro o espacios destinados al cuidado de personas en situación de dependencia.
@Fonema / Redacción
Sin embargo, la realidad ha cambiado y hoy existe una generación de personas mayores que desea mantenerse activa, aprender nuevas habilidades, convivir, hacer ejercicio y seguir construyendo comunidad.
Bajo esta visión, el Gobierno de Morelia y el DIF Municipal inauguraron la Casa del Adulto Mayor, un espacio diseñado para promover la autonomía, la convivencia y el bienestar integral de las personas mayores.
Durante el acto inaugural, el presidente municipal, Alfonso Martínez Alcázar, y la presidenta honoraria del DIF Morelia, Paola Delgadillo Hernández, destacaron que este proyecto busca ofrecer actividades físicas, culturales e intelectuales para quienes desean vivir esta etapa de la vida de manera plena y activa.
Más allá de la obra pública, la Casa del Adulto Mayor representa una reflexión sobre el tipo de ciudad que se está construyendo. En una sociedad donde la población envejece cada vez más, se vuelve indispensable generar espacios que no solo atiendan necesidades asistenciales, sino que fomenten la participación, la salud emocional y el desarrollo personal.
La infraestructura social suele medirse por su costo o tamaño, pero existen proyectos cuyo valor se encuentra en la calidad de vida que generan. Así ocurre también con espacios como el Centro de Autismo de Morelia, obras que destacan por una arquitectura funcional, humana y con costos de mantenimiento accesibles.
México sería distinto si más proyectos gubernamentales fueran concebidos con esa combinación de calidad y calidez. Porque las obras públicas no deberían limitarse a ser edificios; tendrían que convertirse en lugares donde las personas encuentren oportunidades para crecer, convivir y desarrollarse.
La inauguración de la Casa del Adulto Mayor también pone sobre la mesa una realidad demográfica que no puede ignorarse: cada vez habrá más personas mayores y, por lo tanto, será necesario replantear las políticas públicas para este sector.
La pregunta ya no es cuántos asilos se necesitan, sino cuántos espacios existen para que los adultos mayores sigan aprendiendo, haciendo deporte, creando amistades y participando activamente en la sociedad.
En ese sentido, la Casa del Adulto Mayor representa una apuesta por una vejez activa, digna y participativa; una visión que reconoce que las personas mayores no son únicamente receptoras de cuidados, sino ciudadanos con experiencia, capacidades y mucho por aportar a la comunidad.


