Un, dos, tres, por mí y por todas mis compañeras

Cada 10 de diciembre con el reconcomiendo del Día de los Derechos Humanos, debemos reconocer el origen de los mismos y la necesaria intervención de las mujeres en su exigencia, garantía y cumplimento

@Nuria Gabriela Hernández Abarca

La conquista por el reconocimiento y exigencia de los derechos humanos para las mujeres ha sido el resultado de numerosas batallas, que han tenido que librar mayoritariamente las propias mujeres, a partir de cuestionarse muchas realidades que las han colocado históricamente en situaciones de inferioridad, desigualdad y discriminación frente a los hombres.

En este sentido esta lucha por los derechos humanos parte de la necesidad de reconocer, respetar y proteger su condición humana y garantizar su dignidad en todos los espacios a partir de los principios de igualdad y no discriminación en todos los ámbitos.

Como podemos ver la lucha de las mujeres en pro de la igualdad de género y la eliminación de las brechas de desigualdad,  han tenido como marco de referencia los movimientos feministas que han cimbrado y cuestionado y en algunos casos derrumbado, las estructuras culturales e institucionales de las sociedades, mayoritariamente establecidas bajo la visión patriarcal y androcéntrica.

Este recorrido del reconocimiento de los derechos humanos,  pasa siempre por recordar la adopción de la “Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano” en el marco de la Revolución Francesa en el año 1789, al ser un instrumentos importante para el reconocimiento de los derechos humanos pero que no visibilizaba a las mujeres, por lo que tuvieron que movilizarse por el reconocimiento de sus propios derechos, por lo que Olimpia de Gouges redactó en 1791 la respuesta a la Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano bajo el título alternativo de “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana” en la cual proclamaba la igualdad de derechos de las mujeres y de los hombre, siendo esta, la semilla de muchos instrumentos que hoy establecen la igualdad entre mujeres y hombres; Ella uno de los íconos del movimiento feminista señalaba en dicha Declaración: Mujer, despierta; el rebato de la razón se hace oír en todo el universo; reconoce tus derechos. El potente imperio de la naturaleza ha dejado de estar rodeado de prejuicios, fanatismo, superstición y mentiras. La antorcha de la verdad ha disipado todas las nubes de la necedad y la usurpación. El hombre esclavo ha redoblado sus fuerzas y ha necesitado apelar a las tuyas para romper sus cadenas. Pero una vez en libertad, ha sido injusto con su compañera. ¡Oh, mujeres! ¡Mujeres! ¿Cuándo dejaréis de estar ciegas? ¿Qué ventajas habéis obtenido de la Revolución? Un desprecio más marcado, un desdén más visible… ¿Qué os queda entonces? La convicción de las injusticias del hombre.

Hoy con la lectura de tal epílogo nos obliga a reconocer que ella a 230 años de distancia, sabía que la igualdad y la no discriminación eran principios básicos de los derechos humanos de las mujeres. Su futurista y correcta mirada de la historia le costó la vida al ser guillotinada en el año de  1793 al ser acusada de ser una realista reaccionaria, y teniendo como fundamento de quien la acusaban,  razones políticas y de sedición.

La voz levantada por Olimpia de Gouges dio inicio a la ruta hasta el día de hoy retomada por miles de mujeres a nivel mundial  para el reconocimiento pleno de los derechos humanos de las mujeres,  Mary Wollstonecraft publicó en 1792 su obra “La vindicación de los derechos de la mujer” donde plasmó doctrinas a favor de la igualdad entre mujeres y hombres que servirían como base al movimiento feminista y eventualmente de los marcos internacionales, nacionales y estatales en materia de derechos humanos de las mujeres.

El reconocimiento de las luchas que las mujeres han dado históricamente nos debe de obligar a reconocer que estas luchas son histórica, colectivas y necesarias, que en este camino mujeres han perdido la vida para que hoy podamos votar y ser votadas, podamos trabajar, estudiar y ser libres y ese reconocimiento debe de ser honrado con trabajo y compromiso desde todos los espacios.

En nuestro marco jurídico nacional la Reforma Constitucional en materia de derechos humanos del año 2011, se incorpora y hace efectiva  la integración de los tratados internacionales en materia de derechos humanos al marco jurídico nacional para garantizar una defensa y protección más completas a las personas que se encuentran bajo la jurisdicción del Estado Mexicano.

Entre los efectos de la reforma constitucional para los derechos humanos de las mujeres fueron la modificación al artículo 1 Constitucional, que señala que todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos por la Constitución y en los tratados internacionales sobre derechos humanos celebrados por el Estado mexicano, ejercicio de reconocimiento pleno de la ciudadanía y existencia de las mujeres en la norma, acción que en el año 1791 costara la vida de Olimpia de Gouges.

Otra de las reformas mas importantes a la Carta Magna, sin lugar a dudas fue el mandatar desde este instrumento, el que todas las autoridades deberán promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad; y que el Estado, deberá prevenir, investigar y sancionar las violaciones a los derechos humanos, lo que obliga a que cualquier violación a los derechos humanos de las mujeres, debe de ser sancionada e investigada desde una perspectiva de derechos humanos y género.

Y si bien es cierto que estas reformas fortalecieron el marco jurídico nacional, tuvieron que pasar muchos años para ver este cambio, y muchos más que desgraciadamente tendrán que pasar para que dicha normatividad  sea aplicada a cabalidad.

Lo cierto es que cada 10 de diciembre con el reconcomiendo del Día de los Derechos Humanos, debemos reconocer el origen de los mismos y la necesaria intervención de las mujeres en su exigencia, garantía y cumplimento.

Así que cada vez que reconozcas tus derechos,  reconoce también que se los debemos a muchas mujeres que dieron todo su esfuerzo incluso su vida para que hoy podamos ejercerlos, y nunca te rindas en seguir luchando por los derechos de las demás, por lo que: un, dos, tres, por mí y por todas mis compañeras.

 

 

 

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