SEGUNDA TEMPORADA
Inicia una nueva etapa de escuela
He regresado para seguirte contando como ha sido este viaje y lo que ha significado ser tu mamá y todos los retos que hemos atravesado juntas y en familia y uno de ellos fue cuando entraste a la guardería.

Yo quería que ingresaras a una en específico, pero no había lugar y estuve en lista de espera, un mes, dos meses, tres meses y nada. Las actividades del trabajo se fueron intensificando y nos vimos en la necesidad de buscar otra opción, la encontramos, reunimos el papeleo y de un momento a otros ya estábamos en tu semana de adaptación.
Son tres días y si fueron muy difíciles para mí, porque pude notar varias cosas: los bebés lloran, es innegable y yo quería ir a abrazarlos a todas y todos y consolarlos y pues no podía; segunda, es tedioso, pero también fue una delicia, yo que soy tan observadora y boba, ver a detalle el extraordinario trabajo que realizan las asistentes educativas.
Estuviste tres días en la guardería y al cuarto, ya no regresaste porque estabas enferma. Mano, pie, boca fue el diagnóstico y estuviste 10 días en reposo, pediatra, medicinas y cuidados, así estuvimos casi todo el resto del año, porque las enfermedades se convirtieron en nuestro día a día. Ibas una semana la guardería y a la siguiente ya estabas enferma.
Moquitos, tos, fiebre entraron a nuestra vida y hasta la fecha aún permanecen. Una parte importante de la quincena se iba en gastos médicos y medicina. Y como alguna mamá me llego a decir: es en la noche, de preferencia en la madrugada, cuando se ponen peor, así que nos han tocado muchas noches en vela, sin duda, son estas las letras chiquitas de la maternidad.
Nos vemos en la siguiente entrega…


