Día de los Difuntos y Día de Muertos
Dos culturas se fusionaron en México para recordar a los muertos
@Karla Ayala
El 02 de noviembre, se conmemora otra fecha relevante en el calendario eclesiástico, es el Día de los Difuntos y nada tiene que ver con el Día de Todos los Santos que se celebra cada 01 de noviembre.
Son dos acontecimientos que llegan a confundirse porque ambos días se honra a los seres queridos que estuvieron vivos y que son recordados, sin embargo, el primero recuerda a los santos reconocidos y no reconocidos, es decir, las personas que en vida estuvieron en la presencia de Dios; el segundo día a los difuntos cristianos bautizados.
Los difuntos venerados son los fallecidos que limpian sus pecados en el purgatorio para ver la gloria de Dios, por eso, este día para los católicos es de oración por las almas que permanecen en estado de purificación.
El origen del Día de los Difuntos se encuentra en el año 998, cuando fue instituido por el monje Benedicto San Odilón de Francia. Esta celebración tiene lugar el 02 de noviembre y fue adoptada en Roma en el Siglo XVI y a partir de entonces comenzó a rememorarse entre los católicos de todo el mundo.
Día de Muertos en México
En México, la celebración de los muertos tiene origen en la época prehispánica; según los historiadores, los mexicas tenían distintos periodos para celebrar a sus muertos, sin embargo, el más importante se realizaba al termino de la cosecha, entre los meses de septiembre y noviembre, por eso en la evangelización de la conquista empataron las celebraciones en el nuevo continente.
Nuestros antepasados creían en la vida más allá de la muerte, según la forma de morir tenían cuatro destinos: El Tonatiuhichan, era un sitio para los guerreros muertos en batalla, los capturados para el sacrificio y las mujeres embarazadas; El Tlalocan, un espacio donde llegaban los que morían por el agua; el Chihihualcuauhco, un destino para los bebés, donde eran alimentados por un árbol que los protegía hasta que volvieran a nacer; el Mictlán o reino de los muertos.
El dios de la muerte era el Mictlán, quien gobernaba el inframundo junto con su esposa Mictlancíhuatl, quienes recibían ofrendas de los muertos, de ahí que, sus familiares los enterraban con granos, piedras preciosas y vegetales.
Con la mezcla de ambas culturas, los mexicanos comenzaron a colocar altares con veladoras y cirios, así como hacer plegarias para que sus difuntos pudieran llegar al cielo, se hizo tradicional la visita a los cementerios.


