Fueron criticadas porque montaban bicicletas, las mujeres que marcaron historia por atreverse

 Fueron criticadas porque montaban bicicletas, las mujeres que marcaron historia por atreverse

En el marco del Día Internacional de la Bicicleta un recuento de las mujeres en bicicleta

@Fonema / Deportes

Parte de la revolución feminista en el mundo se debe a la bicicleta que trajo a las mujeres una cierta independencia, principalmente para moverse porque generaciones atrás dependían totalmente de hombres para hacerlo.

En el Día Internacional de la Bicicleta recordemos un poco de la historia de las mujeres y este medio de transporte, el cual, ahí por 1890 era criticado fuertemente porque ver montada a una mujer en bicicleta chocaba en la moral y decencia de la sociedad que en ese entonces se creía.

Las mujeres de clase alta fueron atreviéndose a montar en este nuevo invento, que ponía a su alcance la posibilidad de desplazarse con libertad y rapidez en un mundo que las condenaba al enclaustramiento en la vivienda familiar.

De acuerdo a un documental de National Geographic, estas pioneras atraían todas las miradas, lo que ya de por sí era malo. Los manuales de comportamiento de la época dejaban muy claro que lo último que debía hacer una dama en la calle era llamar la atención de los viandantes. Andar deprisa era un signo de mala educación, lo mismo que hablar alto o mover los brazos lejos del cuerpo.

A mediados del siglo XIX, Amelia Bloomer inventó unos pantalones anchos de inspiración turca que eran prácticamente una falda dividida en dos. Estos bloomers fueron recibidos con el más absoluto rechazo. Algunas mujeres ciclistas decidieron vestir estos pantalones para poder pedalear cómodamente, pero las críticas, e incluso las agresiones físicas, impidieron que se propagaran con rapidez en la moda.

ROMPIENDO ESQUEMAS

La mujer que montaba en bicicleta rompía las reglas establecidas sobre el comportamiento femenino y se convertía en una persona de dudosa moral. Un gran escándalo acompañó a las primeras ciclistas. A la londinense Emma Eades la recibían a pedradas; a otras muchas las insultaban y agredían. Por si fuera poco, los médicos de la época opinaban que el ciclismo era una actividad perjudicial para el organismo femenino, considerado más débil que el masculino. Montar en bicicleta, creían, podía causar esterilidad y trastornos nerviosos.

Al principio, la mujer que montaba en bicicleta rompía las reglas establecidas sobre el comportamiento femenino y se convertía en una persona de dudosa moral. Las primeras ciclistas eran insultadas y agredidas.

Pero estas pioneras no sólo se enfrentaron a los cimentados prejuicios de la época. Tuvieron delante un obstáculo aún mayor: la vestimenta femenina, compuesta por pesados vestidos (la ropa interior pesaba unos seis kilos) y apretados corsés con los que hacer el más mínimo ejercicio sin desmayarse era un prodigio.

Al rescate de las ciclistas vinieron los bloomers, unos pantalones muy anchos. Pero cuando algunas mujeres se atrevieron a vestirlos, el escándalo fue mayúsculo. Los sacerdotes dedicaron sermones a resaltar lo pecaminoso del asunto; a las profesoras francesas se les prohibió acudir con ellos a la escuela y a la aristócrata Lady Haberton se le impidió entrar, por llevar bloomers, en una cafetería donde pretendía beber algo antes de montar de nuevo en su bicicleta. La batalla por los pantalones estaba perdida, pero mientras tanto se había avanzado un largo trecho en la emancipación femenina.

LA POPULARIZACIÓN DE LA BICICLETA

Poco a poco, la imagen de la mujer en bicicleta fue dejando de ser extraña. Cada vez más baratas, las bicicletas se popularizaron. Surgieron multitud de clubes femeninos que ofrecían la oportunidad de viajar en compañía y evitar así el acoso callejero. Ejemplos como la vuelta al mundo en bicicleta de Annie Londonderry en 1895 cautivaron la imaginación de muchos y demostraron que las mujeres eran capaces de las mismas hazañas que los hombres. Mientras, la publicidad presentó el ciclismo como una actividad respetable. Ahora los médicos recomendaban montar en bicicleta, y los periodistas veían en la ciclista a la “nueva mujer”. El género femenino conquistaba un nuevo terreno que antes le había estado vedado.

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