Crónica | A 5 años del feminicidio de Jessica Villaseñor: la voz que no apagaron
Hace cinco años, la vida de Jessica Villaseñor fue arrebatada de manera brutal. La joven fue asesinada en Morelia en septiembre del 2020 por Diego Urik, un feminicidio que conmocionó al estado y que puso de frente el rostro de una violencia que, aún hoy, sigue arrebatando la vida de miles de mujeres en México.
@Karla Ayala
El caso de Jessica no quedó en el silencio. Su madre, Verónica Villaseñor, se convirtió en un pilar del movimiento feminista en Michoacán. De las lágrimas surgió la rabia, y de la rabia, la organización. Junto a colectivas y familias de víctimas, Verónica ha marchado, levantado pancartas y tomado las calles para exigir justicia, no solo para su hija, sino para todas.
“Lo que le pasó a Jessica no debe volver a repetirse. La justicia no es un favor, es un derecho”, repite Verónica en cada protesta. Su voz, firme aunque quebrada por el dolor, ha acompañado a madres que hoy enfrentan la misma pesadilla: buscar a sus hijas en carpetas, expedientes y ministerios.
Cinco años después, la memoria de Jessica vive en los murales, en los altares feministas, en cada canto de “¡ni una más!”. Su feminicidio se convirtió en símbolo de resistencia, en una herida abierta que señala la impunidad y la negligencia institucional.
Este aniversario no es solo recordatorio de una tragedia, sino también un llamado urgente: que la justicia no sea selectiva, que la violencia machista no siga dictando el destino de las mujeres en Michoacán.
Jessica ya no está, pero su nombre se volvió bandera. Y su madre, junto a tantas mujeres, se encarga de que no lo olvidemos.


