Cartas a las estrellas ✨
Hoy levanto la mirada al cielo y les escribo… porque hay historias que no caben en la tierra.
Por: Karla Ayala
Se han cumplido dos años desde que las constelaciones familiares llegaron a mi vida, o tal vez… desde que yo llegué a ellas. Y todavía me pregunto, como mi hijo: ¿por qué constelaciones y no galaxias? Tal vez porque cada historia es una estrella, y juntas forman figuras que solo el alma puede entender.
Dicen que este camino comenzó con Bert Hellinger, pero para mí comenzó el día en que algo dentro de mí pidió respuestas. Respuestas que no estaban en la lógica, sino en lo invisible, en esos hilos silenciosos que nos unen a quienes vinieron antes.
Ahí entendí que no todo lo que duele nace en nosotros. Que hay memorias, historias y amores inconclusos que viajan en nuestro interior, esperando ser vistos.
Y entonces apareció Eugenia… como llegan las cosas que no se buscan, pero que estaban destinadas. Como un regalo que no sabía que necesitaba. Con ella no solo entendí un episodio de mi vida, entendí que sanar también es mirar con amor lo que antes dolía.
Recuerdo esas largas horas… esperando, observando, sintiendo. Historias que no eran mías, pero que de alguna forma también lo eran. Dolor que se volvía enseñanza. Cansancio que se transformaba en evolución.
Y fue así, casi sin darme cuenta, que comencé a formar parte de este universo.
Porque en cada constelación hay un orden que se revela, un alma que se acomoda, una historia que deja de pesar.
Sí, a veces termino cansada…
Sí, a veces entrego más de lo que creía tener…
Pero siempre, siempre, regreso un poco más completa.
Hoy solo quiero decirles, estrellas…
que gracias por alinearse,
por cruzar caminos,
por mostrarme que incluso en el caos… también hay sentido.
Luego les cuento más… 🌙


